miércoles, 5 de marzo de 2008

Los debates y el furbol

Desde que la iglesia dejó de regir nuestras vidas (en régimen de monopolio) andamos como huérfanos. Y ahora que tenemos que decidir solos, nos vemos incapaces de discernir lo bueno de lo malo. Es verdad que ha vuelto Rouco; pero ya es tarde. Su lugar ha sido ocupado por la tele y el furbol. La tele y el furbol nos ayudan a saber lo que es bueno. Es bueno el que gana y es bueno lo que tiene más share. Estos criterios morales, tan comprensibles para el pueblo, se han ganado para siempre a la acomodaticia masa a la que le costaba dios y ayuda comprender la complicada moral del bien y el mal ocultos en los entresijos del alma. Ya puede venir Rouco, que nosotros ya tenemos nuevos e insustituibles guías espirituales ( Emilio aragón, Paula Vazquez, Angel María Villar- el del furbol- ... y una nutrida pléyade de monaguillos que pululan por la tele) que de verdad nos hacen la vida comprensible y llevadera. El furbol es diáfano; por eso es un espejo en el que mirarnos. El gran gurú balompédico Don Alfredo Diestéfano, apologeta ilustre de la moral futbolera sentencia con lapidaria certidumbre: " el que mete más goles, gana" " y el que gana es mejor que el que pierde". El isigne don Pero Grullo no lo podría haber precisado mejor. Esta filosofía sencilla pero enjundiosa ha venido a poner luz en las desorientadas vidas del pueblo llano que no alcanza el complicado misticismo de los milagros trinitarios. Desgraciadamente, la religión futbolera tiene una falla: hay facetas de la vida que, incomprensiblemente, no utilizan la contabilidad de los goles para dilucidar sus conflictos, ni tampoco los shares de audiencia. La política es un lamentable ejemplo. Y claro, sin Rouco ni furbol, ni share, nos vemos indefensos ante la política. No tenemos un criterio moral para saber quien es bueno y quien es malo, quien gana y quien pierde. Nos ponen un debate y quieren que sepamos quien ha ganado... ¿pero, cómo, sin goles ni nada? Yo creo que el fallo de los debates es la mesa que ponen entre medias de los contrincantes. No señor, así no. Quiten ustedes la mesa y pongan un futbolín... y al final, contamos los goles y asunto terminado; y eso lo entiende todo el mundo... Pero no, nos ponen una mesa, y después del debate, tenemos que poner la radio y ver las tertulias para saber quién ha ganado. ¿ Qué futuro tendría el furbol si después de ver un partido tuviéramos que poner la radio para que nos explicaran quién ha ganado?... pues la política lo mismo, ningún futuro. Y encima, si se reparten el campo y cada uno juega con su balón, pues no hay manera. Porque Rajoy y Zapatero, que son segundones ( a los auténticos líderes los tienen de utilleros), juegan el partido con un seto en medio, corriendo cada uno por su banda. Creo que es urgente ya que pongan al mando de esta nave a angel María Villar, Presidente de la Federación Española de Furbol (es verdad que todavía no sabe pronunciar la palabra que le da de comer, pero nos ha traido una religión sencilla y comprensible para el pueblo). Dejen que Villar organice los debates; un futbolín es más barato que todos los ejércitos de tertulianos (servidores de sus amos) empeñados en explicarnos quién ha ganado, empujando a su lider hacia la victoria después de celebrado el partido. Menos mal que, mientras tanto, las teles lo traducen todo a goles con las encuestas y los shares, aunque impera la confusión y todo el mundo ve goles fantasmas; para unos el resultado es 50-30; para otros 40-25; para otros... y seguimos sin saber qué partido vimos; y las teles jugando su propio partido, repartiendose los shares, decidiendo quien llenó más su estadio. Señores, esto se arregla con un futbolín.

Enviado por Tancredo

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