miércoles, 19 de septiembre de 2007

Los pobres la tienen pequeña. (... a propósito del sueldo de los concejales)

La especie humana se divide en dos : los ricos y los que aspiran a serlo.
Hoy, la respetabilidad del hombre se mide por el dinero que lleva a casa. No hay duda de que el tamaño es el baremo de la respetabilidad; no me refiero al tamaño del miembro (eso es un falso mito), sino al tamaño de la cartera. Los grandes hombres, sin duda, son los que la tienen más grande. Esos grandes hombres, de los que se duda si llegaron a sacar el graduado escolar, son los prohombres de la patria. Ahí está el modelo de hombre poderoso e influyente: Emilio Botín, (sólo le sobra el apellido, que le etiqueta certeramente).
Mientras tanto, la gran mayoría nos ahogamos en un sinvivir, porque la tenemos pequeña.
La cartera es nuestro lado más sensible. Las terminaciones nerviosas que llegan hasta nuestra cartera están a flor de piel. Se trata de la parte más excitable de nuestro cuerpo. Es por ello que llevamos tan mal que nuestro vecino la tenga más grande. Y eso explica también que miremos con lupa el tamaño de la de nuestros concejales. Porque si, además del vecino, también la tienen más grande nuestros concejales, entonces es para pegarse un tiro en la pierna. Definitivamente, la frustración hace mella en los pobres si comprueban que con el dinero del común, también sus gobernantes llevan más dinero a casa. La frustración desemboca en neurosis si no se le busca una salida, una válvula de escape. Es por eso que los ricos inventaron el fútbol. (los ingleses sólo inventaron un divertimento que se parecía al fútbol). El fútbol como terapia es un invento de la ricocracia. Sólo el fútbol ha demostrado su eficacia contra la frustración de tenerla pequeña. Pero, como todas las drogas, crea adicción; y se necesita consumir cada vez más para lograr los mismos efectos. Esto explica que , además de la Liga, la Copa, la Eufea y la Champions, ahora nos endiñen al tratamiento un ansiolítico más: la Premiere league; porque los lunes y los martes no tomábamos nada y se nos hacía cuesta arriba...
Pero para la frustración que nos generan nuestros políticos, que también la tienen más grande, hubo que inventar un tratamiento de choque: ... las fiestas patronales
Pues sí, aunque esto es una conclusión provisional, y a la espera de investigaciones más concluyentes que lo confirmen, las fiestas patronales son un invento de nuestros gobernantes; un tratamiento de efecto rápido; un tratamiento intensivo de cinco días, equivalente a una liga completa, por el cual, mediante catarsis sanadora, conseguimos remover y expulsar los cúmulos de energía negativa (léase mala ostia) que bloquean nuestro organismo ante la frustración, a la vista de la cartera de cualquier concejal.
Acabadas las fiestas, el cuerpo ha sanado; se ha liberado de sus demonios y queda limpio para seguir ganando dinero sin complejo de inferioridad.
Enviado por "Echador de cartas"

2 comentarios:

Unknown dijo...

Muy buena reflexión sobre los valores que asumimos alegremente.

Pero quería preguntarte además de los efectos catárticos y antistress del fubtol que los tendrá. ¿cuales son los efectos de las corridas de toros y de los encierros, dejando aparte las cogidas?¿Cuales son los beneficios psicosociales y psicopoliticos de las corridas de toros, encierros, toros enmaromados, alanceados, etc.?

Anónimo dijo...

Beneficios de las corridas y encierros?... todos.
En el toro están simbolizados todos nuestros males. Escapar del toro que nos quiere embestir es escapar de nuestros males y frustraciones. Si el toro coge a alguien, nos coge a todos. Esto es un ritual psicomágico. Por eso, el toro debe morir para que mueran con él nuestras desgracias. El ritual completo exige asistir a la plaza y ver como el diestro acaba con la vida del morlaco. Si es al revés,el mal fario nos acompañará todo el año; nuestras desgracias se multiplicarán...
Esta es nuestra religión pagana.
Pero meternos nueve encierros es caer en la neurosis obsesivo compulsiva. Un sólo encierro con una corrida sirven enteramente para el ritual. No te quepa duda, el encierro y la corrida representan una catarsis colectiva.
Sobre los beneficios psicopolíticos, pues dile al alcalde que quite los toros y verás lo que pasa con los votos.